En la crisis de los incendios forestales en la selva del Amazónas los social media una vez más volvieron a darnos cuenta de que poder tienen en nuestra sociedad. La indignación del público – cuando el mundo detectó que el ecosistema más grande e importante del mundo había sido quemado – fue una de la más ruidosas que el mundo jamás haya observado. Los usuarios de las redes sociales han encendido una reacción en cadena. Al final, llegaron hasta el nivel de la política internacional en la cumbre de G7 en agosto 2019.

La fuerza de Twitter

Todo comenzó con mensajes en Twitter, en donde fueron compartidos fotos desde una estación de la NASA en cuales el humo de los fuegos Amazónicos fue visible. El Amazonas había sido quemado durante tres semanas sin tener ninguna noticia en los medios de comunicación tradicionales. Por eso, rápidamente, 249,000 tweets al día fueron publicados! Durante algunos días, la alerta en Twitter, Instagram y Facebook alcanzó a los boletines. La televisión, el radio y los periódicos del mundo empezaron a informar sobre el desastre en el bosque de Brasil. Hasta ahora, la deforestación ha sido el tema más discutido en 2019. La apertura y mediatización ha logrado un máximo en la historia asimismo por la falta de interés que había transcurrido las semanas antes.

No obstante, este desarrollo de la opinión pública ha demostrado las dinámicas de nuestra época digital y evidenció la fuerza democrática de las redes sociales entre los medios de comunicación. Históricamente, los medios de comunicación generales fueron considerados ser el cuarto poder de la democracia.

Este concepto se basa en la filosofía de Jean Jacques Rousseau. El prestó atención a la fuerza de la prensa. Después este concepto principalmente fue elaborado por el científico René Marcic, en los cincuentas del último siglo. El manifestó que los medios no obtienen una influencia directa en la política o justicia. Sin embargo, por su poder se forma la opinión pública y establece una agenda. Por eso influyen el espacio político, también.

La internacionalisación del compartamiento

Hasta el cambio de esta década, los medios habían sido capaces de funcionar como un espejo de la sociedad. Eran un canal de representación pública y el portavoz de la comunidad. Sin embargo, en los últimos anos, los medios de comunicación se han quedado en desacreditas. Así ocurrió por las razones que siguen: Primero, el número de periódicos y periodistas en implicación o con afiliación de gobiernos ha crecido.

Por ejemplo, en China el periódico más leído del país pertenece al partido político y las noticias son controladas por el estado. Lo mismo pasa en países como Irán o Arabia Saudita, donde los periodistas no tienen la libertad de expresión. Las fronteras entre opinión público y opinión de las elites del estado han desvanecido. Además, el control de información no se limita a las fronteras de solo un país: Entre ellos Alemania, Austria y Italia son publicadas noticias “colorantes” de otros lugares.

Segundo, grupos elitistas o económicos financian periódicos y campanas de información. Su meta es influir no solo en la opinión pública pero además en las elecciones o en la política diaria. Dos ejemplos contemporáneos muestran este vínculo: En las elecciones de los EE. UU. en 2016, el periódico Fox News compartió noticias considerado como noticias falsas para apoyar la agenda de Donald Trump.

Además, en Brasil grupos de interés financiaron campanas de desinformación en las elecciones en 2018 por los defensores del candidato Jair Bolsonaro. Este solapamiento entre la economía, la política y la opinión pública ha puesto a nuestra democracia en peligro. En este sentido, la credibilidad de informaciones que circulan en el sector medial y la falta de transparencia de sus orígenes son los problemas más característicos de la política en la época digital.

Social media vs los medios?

No obstante, la crisis del Amazonas ha mostrado que nuestras redes sociales aún funcionan como un canal de expresión pública. La indignación pública en las redes sociales no solo impuso en las redes de noticias mundiales de incorporar los incendios en su agenda. Además, la etiqueta #prayforamazon alcanzó la sociedad y cohesión internacional e interrumpió con las acciones diarias de empresas, políticos e individualidades.

Más que el periodismo tradicional, las redes sociales tienen un elemento democrático básico con el acceso libre. La participación en la política y la formación de la opinión pública pasa directamente y no es representada por un operador o editor. De este modo, en social media, en donde nosotros somos el escritor, el beneficiario y el juez simultáneamente puede formar el quinto poder del estado. En la crisis del Amazonas aún tenemos el poder de luchar para preservar nuestro hábitat y además preservar nuestra libertad de expresión. Solo hay que hacerlo.

 

 

 

 

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